Sembrar en Colombia se volvió un acto de valentía… o de terquedad campesina, que para el caso es casi lo mismo. Hace unos años uno sembraba con esperanza; hoy muchos siembran con calculadora en una mano y rosario en la otra.
La fórmula está hecha, y mientras Paloma aporta identidad política clara y coherencia con el proyecto del uribismo, Oviedo introduce matices, diversidad y un intento de modernización y suavidad del discurso de la derecha que no lograron hacer ni Claudia López ni Sergio Fajardo en sus dos aspiraciones.
El Tolima vuelve a tener una oportunidad perdida hace 8 años, pero urge definir si quiere aprovecharse del Régimen Franco como el instrumento más eficacaz, para estructurar plataformas productivas orientadas a la exportación.
Los sueños, las ideas, pero sobre todo las necesidades, no tienen color político. Si esa pudiera ser la lógica de nuestros congresistas, se le haría honor a la voluntad del Dios pueblo.
Le pido a Dios, que me acompañe en esta tarea y que pueda hacer todo de sí, en beneficio de mi país. Y como dicen en la linda tierra que me acogió cuatro años, “arrieros somos y en el camino nos vemos”.
El sector agropecuario colombiano enfrenta este año un entorno complejo, marcado por una combinación de oportunidades y presiones que no se pueden ignorar si pensamos en el futuro productivo de regiones como el Tolima.
Las medidas cautelares adoptadas por el Consejo de Estado, en el estudio de la demanda contra el decreto mediante el cual se fijó el salario mínimo para el año 2026, solo confirman una cosa: la ligereza que ha caracterizado a este gobierno cuando de sustentar legalmente sus actuaciones se trata.
¿Cómo es posible que, a pesar de contar con presupuestos, políticas y documentos que advierten sobre la importancia de tomar medidas, aún no tengamos campañas bien estructuradas para reducir el consumo de agua?